SIN TABACO,
PULMONES SANOS


La
enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) es la cuarta causa de muerte en
todo el mundo, y su principal causante es el tabaco. Aun así, se puede tratar
y, sobre todo, prevenir.
Esta
enfermedad la sufren en España casi un millon y medio de personas, y causa la
muerte de unos 18 mil españoles al año. Pero la EPOC se puede prevenir. El
único requisito indispensable es dejar de fumar.
El
tabaco es su principal causa, y dejar definitivamente esta adicción es el
primer paso para evitar esta enfermedad pulmonar o para detener su desarrollo.
MAYORÍA NO DIAGNOSTICADA
Se
calcula que el 70% de personas que sufren la EPOC no están diagnosticadas. Y,
de éstas, en un 30% de los casos aproximadamente, la enfermedad está en una
fase avanzada en el momento en el que se diagnostica. Estos datos indican que
esta enfermedad es todavía una gran desconocida entre la población española.
SÍNTOMAS HABITUALES
Están
directamente relacionados con el consumo de tabaco.
– Tós y
expectoración.
– Resfriados
frecuentes e intensos.

Sensación de ahogo. Y es que con el desarrollo de esta enfermedad, el ahogo y
la fatiga aparecen incluso al realizar las tareas más simples como puede ser
ponerse la ropa.
Un
diagnóstico precoz permitirá la inmediata aplicación de los tratamientos y
evitará que la enfermedad avance, limitando considerablemente la calidad de
vida del paciente. Por esta razón, toda persona mayor de 40 años, fumadora y
que presente alguno de los síntomas de la enfermedad tendría que hacerse una
espirometría.
LA ESPIROMETRÍA
La espirometría
es una prueba sencilla, no invasiva, que consiste en intentar expulsar todo el
aire de los pulmones por un tubo y con la mayor rapidez posible. De esta manera
se mide la cantidad de aire que entra en los pulmones y la velocidad a la que
somos capaces de expulsarlo y se verifica si los bronquios están obstruidos o
no.
A DEJAR EL TABACO
La EPOC
es una enfermedad irreversible en la que los pulmones no volverán nunca a su
situación normal. El tratamiento busca prevenir los síntomas de la enfermedad y
mantener la función pulmonar para mejorar el pronóstico y la calidad de vida de
los que la padecen.

La
primera y única medida que cambia de manera contundente y positiva la evolución
y el pronóstico de la EPOC es abandonar el tabaco.